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Ayer me enfadé con alguien cercano.

El por qué da igual. Lo que no da igual es lo que siempre me pasa. Me afecta tanto que caigo enfermo. De pasarme un día en cama.

Hasta ayer.

Un rato después del enfado, empecé a sentir los síntomas habituales: cansancio, dolor de cabeza, y malestar general.

Me fijé en mi postura: el pecho hacia dentro, los hombros hacia adelante, la cabeza gacha. Típica postura de alguien cansado o dañado.

Me fijé en lo que me decía: «Y ahora, como siempre, voy a caer enfermo.» Oh, pobre de mí.

El efecto: yo mismo me estaba generando ese malestar y esa enfermedad de mentira.

Desde el momento en que me di cuenta y lo relacioné, fue como si ya no tuviera sentido. Mi postura cambió (posiblemente la cambié conscientemente), mi diálogo interno también y los síntomas desaparecieron.

Iba de camino a ver una charla de Mario Alonso Puig, que hablaba precisamente de cómo nuestros pensamientos, emociones y nuestra comunicación afecta a nuestra salud. ¡Qué grande es! ¡Me encanta este tío!

Para el verano de 2020 estamos organizando los cursos de Practitioner y Máster Practitioner de PNL, en los que el maestro Omar Fuentes nos enseñará mucho más sobre esto. El curso de este año fue algo memorable.

Les contaré más.


¿Y tú? ¿Cómo lo haces para crearte tus propias enfermedades?

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