Ayer vimos una película de esas en las que el protagonista descubre que le queda poco tiempo de vida y se arrepiente de no haber vivido mejor. De no haber exprimido la vida.

Hay miles de películas que parten de esta premisa y envían mensajes como «saborear cada respiración», «no malgastar ni un segundo»,

«Sacar todo el provecho a la vida porque nunca sabes cuándo se va a acabar»

Exactamente ¿qué significa eso? Es imposible estar en desacuerdo. Son frases que parecen cargadas de sabiduría, que te motivan a APROVECHAR la vida.

Te levantas del sofá con ganas (y casi la obligación) de no malgastar un minuto. Porque «si nos dieran un minuto por cada hora que hemos malgastado en la vida, seríamos ricos en tiempo.» – Jack Johnson

Y cuando estás de pie totalmente motivado para empezar a construir tu legado y cambiar el mundo, no tienes ni idea de por dónde empezar.

¿Cómo se hace eso?

Sí, me puedes decir «apaga la tele y lee un libro», «persigue tus sueños», «lucha por lo que quieres»,… y te responderé que aún no me queda claro, que me falta información.

Me apetece compartir lo que yo creo que es sacarle provecho a la vida. Y te adelanto que mi visión de una vida bien vivida incluye muchos ratos de sofá y peli.

Yo creo que habré aprovechado mi vida si he sido capaz de ofrecer al mundo la mejor contribución que mis capacidades me permitan.

Y para conseguirlo tengo que saber cuáles son mis capacidades, qué talentos tengo. Después debo desarrollarlos y practicarlos para convertirlos en mis fortalezas. Luego hay que decidir qué problema puedo resolver en el mundo utilizando esas fortalezas. Encontrar a las personas que tienen ese problema y ofrecerles mi ayuda para solucionarlo.

Y esto es así para cualquiera. Seas ingeniero, administrativo, panadero o domador de leones. Sea lo que sea que hagas con tu vida, para realmente aprovecharla tienes que estar utilizando tus talentos únicos, convirtiéndolos en fortalezas y poniéndolos al servicio del mundo.

Eso es lo que quieren decir los que dicen la tontería de «dedícate a lo que amas y no tendrás que trabajar en tu vida», por cierto, otra frase que parece estar cargada de sabiduría y no tiene más que aire.

Esto que te he dicho es probable que no sea tan motivador como los mensajes vacíos de las películas, pero encierra las claves de una vida plena, que empieza por la búsqueda interna de tus talentos naturales.

Pero no es una búsqueda sencilla, muchos creemos que sabemos lo que hacemos mal, algunos tienen la seguridad de que saben qué hacen bien. La mayoría se equivoca. Y no hay tiempo peor empleado que el que dedicas a mejorar en algo para lo que no tienes talento.

Te sugiero que empieces esa búsqueda preguntándote

  • ¿con qué cosas realmente disfrutas?
  • ¿con qué cosas se te pasa el tiempo volando?
  • ¿sobre qué te piden consejo tus amigos/familiares?
  • ¿cuál de tus aficiones serías capaz de seguir desarrollando si tuvieras el tiempo necesario?

Preguntas como éstas te pueden dar una idea.

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