presupuesto anual finanzas personales

Hoy te quiero hablar de lo que, para mí es una herramienta indispensable para el control de las finanzas personales: el PRESUPUESTO ANUAL.

Si tienes, como la mayoría, la impresión de que el dinero se te escapa entre las manos. De que cuando miras el estado de tus cuentas no entiendes a dónde ha ido a parar tu dinero… TE INTERESA.

Te voy a explicar la importancia de hacer tu presupuesto anual, cómo afecta a tus hábitos de consumo y a tus decisiones financieras. Además, entenderás por qué no es suficiente con una lista de gastos mensuales. Por último, te mostraré cómo hago yo mi propio Presupuesto Anual y te empezaré a enseñar mi metodología para la gestión global de mi economía doméstica. Para no hacer este artículo demasiado largo, seguiré con el resto de la metodología en próximas entregas.

Tiempo de lectura:  5 minutos.

Presupuesto = Objetivos = Compromiso

Al hacer tu presupuesto anual, estás estableciendo tus objetivos de gasto para los próximos 12 meses. De alguna manera, estás tomando conciencia de la “imagen desde el aire” de tu economía. Identificando los grandes bloques de gastos frente a los menos importantes. También identificarás partidas que considerabas insignificantes que, vistas desde un enfoque anual, empiezan a asustar. Por ejemplo, ¿has calculado cuánto de cuesta al año el café y el bocadillo de media mañana?

Al mismo tiempo, el marcarte objetivos y tenerlos en mente hace que tu compromiso aumente. Te ayuda a tomar conciencia de los gastos que realizas y de la importancia de cada uno. Además, empezarás a descubrir cuáles se alinean con tus objetivos y cuáles no.

Esto es muy importante porque si no trabajas para cumplir tus propios objetivos, estarás trabajando para cumplir los objetivos de otro.

En el momento en que empiezas a sentir ganas compulsivas de comprar, te empiezas a alejar de tus objetivos y te acercas a los objetivos de quien vende eso que quieres comprar sin siquiera necesitarlo.

En mi peor momento económico no tenía ningún conocimiento de control financiero personal. Sin embargo gestionaba grandes presupuestos en la empresa para la que trabajaba. Y lo hacía bien. La diferencia estaba en que los presupuestos de la empresa estaban bien estructurados y planificados, y los míos no. Copié la estructura y adapté la planificación y así fue como pude empezar a poner orden en mi economía familiar y a salir de mis deudas.

Si funcionaba para la empresa, tenía que funcionar para mí.

El presupuesto como apoyo en la toma de decisiones

Como ya dejé entrever antes, el presupuesto te va a ayudar a tener claras tus prioridades, ya que te has tomado tu tiempo para establecer tus objetivos de gasto.

Una de mis debilidades es la tecnología. Mis impulsos consumistas siempre van encaminados hacia ella. Teléfonos móviles, ordenadores,… Cuando empecé a hacer mi presupuesto anual, mi cerebro se configuró de tal manera que estos impulsos se redujeron significativamente y, cuando aparecían, los gestionaba perfectamente. Tenía mis prioridades claras, mis objetivos establecidos. Y un teléfono nuevo no estaba alineado con ellos, a menos que realmente lo necesitara.

Automáticamente, la idea de una recompensa futura mayor tiene más poder que el impulso.

Cuando vamos a realizar un viaje en coche a un lugar que no conocemos, si utilizamos un navegador gps evitaremos perder tiempo en rutas equivocadas. Esto lo conseguimos mediante un objetivo claro y una planificación de la ruta (la que hace el gps por nosotros). Nuestro presupuesto será nuestro gps en nuestro camino financiero.

Una lista de gastos mensuales NO es suficiente

Muchas personas, en un intento de empezar a controlar sus gastos, hacen sus listas  mensuales. Y no está mal. Es un primer paso. Pero no es suficiente.

Cuando hacemos una lista de gastos mensuales, tenemos muy claros nuestros gastos mayores. La hipoteca o el alquiler, las cuotas de los préstamos, lo gastos de agua y electricidad,… Sin embargo, hay otros muchos que estimamos mal o que no tenemos en cuenta.

Por ejemplo, cuando estimamos nuestros gastos en alimentación, hacemos un número gordo de lo que recordamos que gastamos cuando vamos al supermercado. Sin embargo, solemos obviar muchos gastos pequeños como el pan que compramos cada día.

Muchos pocos hacen un mucho. Y ese mucho generalmente se nos escapa.

Por otro lado, al solamente tener en cuenta los gastos habituales, perdemos la visión de conjunto de nuestra economía global. Tenemos gastos que no afrontamos todos los meses, como son los seguros, impuestos, etcétera. Si no los tenemos planificados, pueden hacer que nos descuadre el mes. En estos casos, y ante la premura, las personas suelen asumir pequeñas deudas para hacer frente a estos gastos “inesperados”.

Por último, nos acostumbramos a pensar “en pequeño”. No es lo mismo pensar en gestionar un presupuesto de 1.500 €/mes que un presupuesto de 18.000 €/año. De la misma forma que no es lo mismo pensar que gastamos 4 € al día en el café y el bocadillo de media mañana, que pensar en que ese gasto significa 1.040 € al año.

¿Cómo hacer  el presupuesto anual de nuestras finanzas personales?

Vamos a ver ahora la metodología completa que yo utilizo para mi presupuesto anual. Se trata de hacer el presupuesto, planificar los gastos, llevar el seguimiento de los mismos y revisar periódicamente.

  • Haremos una hoja de cálculo para 12 meses. En la primera columna colocaremos la lista de destinos que puede tener nuestro dinero, por categorías. Las siguientes 12 columnas serán para establecer cuánto vamos a gastar en cada categoría cada mes. Por último, pondremos una última columna para la suma del gasto anual de cada categoría, cuya suma será la cantidad total que gastaremos en el año.
  • Ahora toca hacer un inventario real de gastos e ingresos. Este inventario se hace anotando todos y cada uno de los gastos realizados durante el último año. Sí, TODOS Y CADA UNO. Sin embargo, cuando hacemos nuestro primer presupuesto los tendremos que estimar de la mejor manera posible ya que lo más probable es que no dispongamos de esa información.
  • Con nuestro inventario de gastos, ahora debemos distribuirlos en las 12 columnas que hemos dejado para cada mes. Habrá gastos que figuren todos los meses y otros que se distribuyan de otra manera. Habrá impuestos que se paguen una vez al año. A lo mejor, hay una compra específica que queremos hacer durante el año debemos encajarla donde mejor nos venga.
  • Ahora sí, debemos comprometernos a ir registrando cada gasto que realizamos. Desde un simple café hasta el pago de la hipoteca. TODO. Podemos guardarnos los tickets en la cartera y hacerlo una vez a la semana. Podemos tener una pequeña libreta siempre encima donde ir apuntando para luego pasarlos nuestra hoja de cálculo. Yo lo que hice fue crearme un formulario de google docs con 3 campos: (fecha, concepto y cantidad) y ponérmelo como favoritos en mi teléfono móvil. Cada vez que gasto algo, accedo al formulario y relleno una entrada. Las entradas del formulario se guardan en una hoja de cálculo de google spreadsheets, de donde las paso una vez a la semana a mi hoja de Excel. Esta fácil rutina hace que no se me escape ningún gasto.
  • Por último, cada mes es necesario que hagamos un seguimiento de los gastos que hemos realizado y comprobar lo siguiente:
    • ¿Nuestros gastos se han ajustado al presupuesto?
    • Si no es así (que pasará con frecuencia), ¿nos hemos pasado?
    • Si nos hemos pasado, ¿ha sido por gastos que debimos tener presupuestados? En ese caso debemos modificar nuestro presupuesto para incluirlos.
    • Igualmente, debemos ajustar el presupuesto en el caso de que hayamos gastado menos de lo esperado.
    • Debemos analizar en qué estamos gastando más y si es posible hacer algún ajuste para reducir esos gastos.

Incorporar estas rutinas a tu vida hará que el compromiso esté siempre latente y la conciencia sobre tu economía hará, casi sin que lo notes, que esta mejore.

Para terminar, habiéndote explicado la importancia que tiene para mí el realizar y revisar nuestro presupuesto anual, te animo a que empieces hoy mismo. No es necesario que tengas todos los datos. Empieza con estimaciones y ve ajustándolo a medida que tengas más datos. Créeme, hace una gran diferencia porque

Si no planificas el éxito, estás planificando el fracaso.

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Recursos: Photo de Negocios creado por freepik

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