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Hoy, como cada día, me desperté a las 5.30. Bueno, como cada día, no. Los fines de semana no pongo despertador y me quedo en la cama hasta las 6.30 o 7.

​A esa hora, las 5.30, hago mi meditación de la mañana que dura unos 20 minutos, despierto a mi perro (ya sólo me queda uno), le saco a pasear y a la vuelta me subo a mi bicicleta estática.

Subido en la bici veo los vídeos del curso que estoy estudiando ahora.

Cuando termino riego las plantas que tenemos en la azotea, me ducho y desayuno.

A las 7.30 de la mañana, cuando el mundo está empezando a despegar los ojillos, yo ya he cumplido conmigo mismo, con mi perro y con mis plantas. Es hora de empezar a trabajar.

Ahí también hago lo mismo, las 2 primeras horas siempre son para cumplir con las tareas principales del día. Esas que van a marcar la diferencia. Las que van a hacer que el día haya valido la pena.

Lo que significa que a las 9.30, cuando el resto del mundo está saboreando el café que les termina de despertar, mi día ya ha valido la pena.

¿Sabes cuando en los aviones te dicen que te pongas la máscara de oxígeno tú primero y luego ayudes al de al lado a ponerse la suya? Eso es lo que hago.

¿Te cuento esto para decirte que soy mejor que el resto? No, te lo cuento porque estoy orgulloso de mis rutinas. Y lo estoy porque antes no las tenía y sé lo que cuesta conseguirlas.

Hay quien te dirá que cuesta conseguirlas, pero una vez que sabes lo que te aportan, el cuerpo te las pide y es muy fácil mantenerlas…

¡MENTIRA!

También cuesta mantenerlas.

Porque nuestro cerebro funciona así. Busca las opciones más fáciles, las que producen un placer inmediato. Y las busca siempre.

​Por eso es importante crear sistemas que te ayuden a crear rutinas y mantenerlas.

​Levantarse a las 5.30 no es sólo poner un despertador y despertarse. Es también haber descansado lo suficiente para que la cama no te atrape.

Es haber desconectado de cualquier pantalla desde las 21.00 de la noche anterior,

es estar dormido a las 22.00.

Es haberte ido a la cama sin preocupaciones, ni temas pendientes, ni decisiones que tomar.

​No digo que tengas que levantarte a las 5.30. No todos tenemos los mismos ritmos. Igual que yo funciono muy bien a primeras horas de la mañana, otros rinden muchísimo durante las noches.

​Tengas el ritmo que tengas y sea como sea tu vida, te conviene crear sistemas que te ayuden a sacarle el mayor provecho a tu tiempo.

​De eso va «DESATA TU EFECTIVIDAD«.

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